Los pocos avances en la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje obtenidos con los talleres de
perfeccionamiento docente, realizados con motivo de la implantación de la reforma educativa en Venezuela,
durante el año 1997, evidencian que en nuestro contexto las propuestas de formación de docentes en ejercicio
no son tarea fácil cuando se pretende que ocurra la transferencia del «deber ser» a la práctica de aula.
En este sentido, es necesario transferir el foco de las acciones de formación a la escuela y al aula,
como los espacios donde se concilian el «deber ser» y el «es», a través de una práctica que promueve
cambios.
De esta manera la formación del profesorado trasciende la realización de talleres, cursos o seminarios,
para convertirse en un proceso constante de reflexión y acción sobre su propia práctica en el aula, sobre los
procesos y los recursos que allí se involucran.