"VISIÓN NOCTURA"
Después de tomar sus dos tazas de café acompañadas de una sabrosísima charla con sus amigos, regresó a su casa y sospechó que él llegaría de un momento a otro, como el tirano que era, empeñado en obligarla a realizar actividades que no tenía planeadas.
Saltó a la cama dispuesta a esperarlo con toda tranquilidad, y para ignorarlo a la hora de su aparición, tomó el libro que a la espera de ser leído se aburría como un enfermo, recostado sobre el librero.
Como siempre que se entregaba a la lectura, no sintió el tiempo transcurrido hasta que se levantó para ir al baño y su reloj le informó que ya era la una de la mañana.
En ese instante se dio cuenta que él había entrado, como era su costumbre, sigilosamente. Sintió miedo. Su dictadura era terrible. Cuando la visitaba se mostraba prepotente y altanero, porque sabía de antemano, que ella era capaz de realizar a tales horas, las actividades más inconcebibles.
Primero la obligó a encender la televisión, él gozaba viéndola padecer con las imágenes sangrientas.
Deseó estar dormida para que el sueño le borrara mágicamente la amarga realidad del mundo en general y la suya en particular.
Empezó a respirar pausadamente, como acostumbraba hacerlo cuando él estaba presente, para concentrarse en algo ligero capaz de regalarle un poco de paz intelectual en medio de esa paz exterior que rondaba en su cuarto. |