De manera convencional se celebra cada 2 de noviembre del año en curso, el tradicional culto a los muertos. Quiénes lo hayan determinado no tiene gran importancia; sino lo que representa para un pueblo como el nuestro: macho, bravucón, pendenciero; pero también, sensible, franco y sincero que, con respecto a la muerte ha creado una cultura: lo mismo se le reta, se le venera y se le falta al respeto.
La muerte para los mexicanos, es figura cotidiana. Le llaman la “compañera”, “la amiga”, “la inevitable”, “la cariñosa”. Se encuentra en las cartas de la lotería, convertida en pan de muertos, en dulces; como disfraz, en las canciones, en fin, en todas partes.